Vivimos en un mundo de tópicos.

A los 35, lo “socialmente establecido” es tener una casa en propiedad (aunque se admite a medias con el banco), un par de hijos, por lo menos, con un marido maravilloso (a ser posible), un sueldo por encima del mileurismo, un trabajo de éxito y todo manteniendo una talla 38. Cosa bastante poco realista, con la que nos está cayendo…

Yo a los 35 era así.

A los 37, la vida me dio un vuelco y mi trabajo de éxito desapareció con la empresa que me pagaba, mi casa es más del banco que mía, mi talla está por encima de la 40, pero eso sí, sigo teniendo un marido maravilloso y dos hijos estupendos.

No es una queja, es una realidad y, en contra de lo que pudiera parecer, ahora soy más feliz que a los 35.



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